Ordenar la casa es la eterna tarea pendiente para la que siempre encontramos excusas para dejarlo para otro día. Es cierto que puede ser abrumador si no se sabe por dónde empezar o no se tiene una idea más o menos clara de los pasos que queremos seguir.

Por suerte, existen diferentes técnicas de organización que pueden facilitarnos considerablemente esta tarea que conlleva una mejora no solo estética, sino también de nuestro bienestar.

En primer lugar, asegúrate de que tus estanterías metálicas y los otros sistemas de almacenaje se encuentran ordenados, para así tener espacio para colocar objetos en ellos.

Para evitar frustraciones, lo mejor es comenzar por alguna zona que puedas completar fácilmente. Después, pasa a un armario en el pasillo o un área de almacenamiento en el sótano.

Divide los espacios grandes en zonas más pequeñas para facilitar la ordenación y, si es necesario, invierte en algún sistema organizativo adicional como cajoneras o estanterías para que todo tenga un lugar de fácil acceso.

Espacios compartidos

Los espacios compartidos, como la cocina, el salón o el baño, deben ser los siguientes en ser organizados porque son las estancias más transitadas de cualquier hogar. Una ventaja de mantener estas áreas ordenadas es que puede influir a otras personas del hogar a implicarse en mayor medida a mantener un buen nivel de orden.

Primero, comienza por deshacerte de todos los objetos que ya no sirvan o sepas con certeza que no vas a volver a usar.

Luego, recoloca en las estanterías y cajoneras todos los objetos compartidos colaborando con el resto de miembros del hogar, para que así todos sepan cuál es el lugar de cada uno y puedan devolverlo al mismo tras usarlo.

Espacios personales

Con espacios personales nos referimos a las estancias de las que se hace un uso más privado, como es el caso de los dormitorios o los despachos. Para empezar, deberás tomar decisiones sobre si conservar, donar o tirar los objetos de tus armarios y cajones.

En un despacho es probable que tengas muchos papeles acumulados que revisar para archivar o desechar. Si es demasiado para hacerlo en una sola vez, divide la tarea en varias fases para no saturarte.

Elige un método de organización que se adapte a tu estilo de vida. Por ejemplo, puedes organizar tu armario según el tipo de ropa, colocando por un lado las camisas, por otro los pantalones, otro lugar para los jerseys, etc. Pero si te es más cómodo, existen otras muchas opciones como ordenar por conjuntos de ropa o incluso según los colores.

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