Si se buscan razones para vender el coche, con seriedad y sin sentimentalismos de por medio, se pueden mencionar varias; por otra parte, para muchos es estresante pensar por cuánto hacer la venta, los trámites, anunciarlo y responder a los potenciales compradores. Es bueno tener presente que si el vehículo ya no es de utilidad, solo es un estorbo que le resta espacio en casa, además de que es posible que se convierta en guarida de animales.

Es probable que si el automóvil está en mal estado tenga pocas posibilidades de conseguirle venta; sin embargo, hay quienes requieren un vehículo del mismo modelo del que ya tienen, para utilizarlo como “banco de piezas” lo cual es algo muy común para quienes hacen restauraciones.

Una excelente opción es vender coche desguace, que, por lo general, ofrecen una tasación gratuita para acordar un monto justo; algunos reciben desde vehículos inundados, siniestros o con cualquier tipo de fallas mecánicas. Además, también es posible consultar este tipo de empresas por Internet, son muchas las que tienen su propia página donde ofrecen los diversos servicios de los que disponen.

Qué debe tener un coche para tener una buena venta

La mayoría de las personas se esmera en el aspecto estético cuando se piensa poner en venta el vehículo; no obstante, es algo que vale muy poco si el motor y el resto de los componentes mecánicos no están en buen estado. No quiere decir que mientras la máquina esté bien, la chapa puede caerse a pedazos, sino que debe ser equitativo.

Por ningún motivo deben esconderse los desperfectos que tenga el coche, bien sea “maquillándolos” o engañando, cuando los posibles compradores pregunten por algo en particular. Además de no ser ético, por ley el vendedor es responsable de las fallas o cualquier problema que no haya notificado incluso hasta 6 meses después de haberse procesado la venta.

Un detalle que es muy preciado por los compradores, es que el vehículo haya tenido el mantenimiento y las revisiones correspondientes de manera puntual. De igual forma, se valora si los componentes que suelen presentar desgaste se han reemplazado en el momento idóneo, como por ejemplo la correa de distribución, las pastillas de frenos, etc.

Por último, pero no por ello menos importante, es que haya pasado sin inconvenientes la última ITV (Inspección Técnica de Vehículos). Así se asegura que el coche en realidad tiene las condiciones mínimas que se necesitan para circular libremente; la forma de comprobar que esto sea cierto, es tener el libro de mantenimiento sellado.

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